SE AUTOPROCLAMAN GRANDES GESTORES, PERO LA CIUDAD SUFRE
- omortri90
- 24 jun 2025
- 2 Min. de lectura
Entre bambalinas y telones, se levanta la función y comienza el show de las “mejores autoridades”, “los más sensibles y comprometidos con la ciudad”. Sin embargo, es triste ver cómo los resultados reales distan totalmente de aquellos esfuerzos publicitarios, que más parecen expresiones maquiavélicas destinadas a seguir hundiendo la ciudad, con la desidia y frivolidad de quien gasta abundantes recursos en pancartas, portátiles y otros elementos de imagen, pero que no le importa un ápice la realidad de nuestros ciudadanos.

La pobreza, la anemia y otros males que afectan a nuestra sociedad avanzan galopantes y, mientras nuestras autoridades se toman fotos, nuestros niños son los más afectados.
Entre 2021 y 2024, los casos de anemia infantil en nuestra región pasaron del 10.4% a un alarmante 35.4%. Una cifra para llorar y no creer, en una ciudad donde parece importar más tener un parque que garantizar la nutrición de nuestros más pequeños.
En cuanto a la pobreza, el panorama no es distinto. Según el INEI, el 31.9% de nuestros paisanos se encuentran en esta situación, y el 14.3% de nuestros niños padece desnutrición crónica.
¿Pero a qué se debe esto?
Es más fácil “tirarle la culpa al vecino”. Por supuesto, nuestras autoridades regionales y locales dirán que todo es responsabilidad del gobierno central o de los malos manejos en los programas sociales. Sin embargo, no todo es así de simple.
GESTIÓN DEFICIENTE, DESCONEXIÓN CON LA REALIDAD, INEQUIDAD Y FALTA DE PRIORIDADES
Es evidente que en nuestros gobiernos locales existe una total falta de interés por reconocer la realidad y las necesidades de la ciudad. Tenemos “líderes” enfocados en la reelección y en buscar cómo maquillar sus desastres, haciendo ruido con obras de concreto mal ejecutadas, pero sin centrarse en lo realmente importante en toda sociedad: la persona.
Priorizar el gasto en una portátil o en el incremento del aparato de imagen institucional no es más que una muestra de una realidad frívola y dura, en la que se prefiere construir una narrativa falsa de eficiencia antes que destinar recursos a la lucha contra la anemia, la desnutrición o la pobreza.
La falta de oportunidades y la inequidad también son factores determinantes en este retroceso. Pensamos que, tras la pandemia, todo volvería a la normalidad, pero no fuimos lo suficientemente empáticos ni estratégicos para entender que necesitábamos un plan estructurado para la recuperación económica de nuestros vecinos.
Por ello, a puertas de unas nuevas elecciones, debemos reflexionar con seriedad sobre quiénes dirigirán nuestras instituciones. Ya estamos cansados de los mismos actores, de las mismas pobrezas y de individuos que carecen de empatía social. Es momento de tomar una decisión importante y darle un giro urgente a nuestra realidad.



Total y absolutamente cierto. Desde un inicio han priorizado el apetito personal de su elección al próximo cargo antes que aportar al Bien Común. Eso los pinta de cuerpo entero.